Todas las entradas por Juan Carlos

Quiero dedicar este blog a mis reflexiones diversas sobre temas diversos: educación, sociedad, lengua... Quizás, también, procuraré sacar algo más creativo. On verra!! -que dicen los franceses.

Algo no muy normal

No era la primera vez que la peluquería de Gabriel abría tarde o simplemente no abría durante unos cuantos días. Sin embargo esta vez parecía algo raro que Gaby no hubiera dejado el consabido cartel de “Vuelvo en cinco minutos”, “Cerrado por asunto familiar” o simplemente el veraniego aviso de “Volvemos pasada la Virgen de agosto”.

Era habitual que el negocio a eso de las 10 y 20 de la mañana entornase sus puertas para que el maestro peluquero pudiese desayunar en alguna de las cafeterías próximas. A Gabriel le gustaba ‘La Piscina’ que disponía de terraza-patio al fondo del local donde durante la media hora de descanso diario que se había autoimpuesto desayunaba por poco más de 2€ si es que acudía antes de las 11. Y claro que llegaba antes de que la hora límite tocase a su fin: “No va el negocio como para no aprovechar las ofertas”, se decía a sí mismo.

Todo el barrio sabía también de la edad provecta de los padres de Gabriel. Cuando Isidora y Paco, que así se llamaban, cumplieron los ochenta y las enfermedades anidaron en ellos Gaby tuvo que buscar una Residencia que se pudiesen pagar y la encontró lejos, nada menos que en Extremadura, Comunidad de donde procedía toda la familia y que ofrecía mejores prestaciones sociales que Madrid. Por esta razón el hijo de Paco de vez en cuando, cada tres o cuatro meses, se ausentaba para visitarlos cerrando el negocio dos o tres días. La madre, Dª Isidora, durante algunos años le había ayudado en el negocio pasando la escoba o sacudiendo las capas de corte, esas casi sábanas que usaba para proteger la ropa de los clientes mientras les arreglaba el cabello. También Dora, que así la llamaban sus amigas y familiares más próximos, era la encargada de lavar la cabeza a aquellos que solicitaban un corte algo más moderno, o sea, los chicos más jóvenes que no se conformaban con el tradicional corte a tijera sino que exigían esos looks que los futbolistas y cantantes de moda lucían en espectáculos y revistas. “A mí, Gabriel, hazme un corte a lo Benzemá”. Y Gabriel, asesorado por su madre, entendía que al corte al uno debía de añadir dos cortas líneas paralelas en la sien izquierda. La verdad es que el estilo Benzemá no tenía problema alguno para él, pero ¿y cuando Manolín, el hijo del del ultramarinos, le dijo que quería llevar el pelo como Paul Dogbá? Eso ya le superó. Ni siquiera Dª Isidora, asidua al papel couché, conocía al tal jugador y mucho menos, claro, su estratosférico peinado estilo leopardo. “Wow –pensó Gabriel-, creo que el negocio se está complicando. Tendré que ir mirando mi edad y mis cotizaciones a la Seguridad Social”.

Con el paso de los años Gabriel había comprobado que agosto era un mes en que el barrio se desertizaba. Era un auténtico ‘Ferragosto’ como decía Stéfano que de italiano tenía poco pero que regentaba la pizzería de la esquina y para dar color y prestancia al local, aparte de tener la bandera tricolor italiana decorando las paredes del restaurante, colaba en los diálogos con su clientela alguna palabra en italiano que todos celebraban mucho: “¿Amico, che cosa quieres? ¿Una pizza tres estaciones con mucho tomate? Bravo, bravissimo”. Y así, con mucho esfuerzo, algunas palabras italianas y unos precios competitivos, Esteban, que este era su verdadero nombre, conseguía sacar adelante a su corta familia. Una de las palabras de Stéfano que se le quedó grabada a Gaby fue la de ‘Ferragosto’. Y desde haría cosa de 10 o 12 años la primera quincena de agosto decidía tomarse unos días de vacaciones con su mujer e hijo en Denia, que era el lugar donde Paco y Dora en los años sesenta compraron un apartamento que ahora él y su familia utilizaban esos 15 días de… ferragosto.

Pero aún estábamos en febrero y el escueto local llevaba cerrado ya, sin aviso alguno, una o dos semanas. ¿Qué habría pasado? Un día las persianas aparecieron levantadas y los habituales pudimos ver que los libros que adornaban el local entreteniendo la espera de la clientela habían desaparecido; tan sólo quedaban los dos sillones triumph típicos de barbería antigua de los que Gaby estaba muy orgulloso. Otro día fueron los objetos que adornaban el escaparate los que habían desaparecido: una maquinilla manual de cortar el pelo, una bacía, una navaja de afeitar de punta francesa y el asentador de cuero tensado que servía para suavizar su filo. Por no estar, jornadas más tarde, ya no estaban ni los dos sillones. Era evidente que Gabriel había dejado el negocio. Pero en esta ocasión no había dado cuenta del porqué de su decisión. Nadie sabía a ciencia cierta qué podría haber pasado: jubilación por edad, desgracia familiar, enfermedad personal, accidente sobrevenido, problema judicial… Gaby, tan hablador él siempre, en esta ocasión había enmudecido. Sus clientes de siempre pensamos que algo no muy normal debía de haber sucedido.

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Metaliteratura. A propósito de “El lugar donde rezan las putas” de José Sanchis Sinisterra

De siempre la función del lenguaje más extraña, más difícil de entender, de aprender, de aprehender y, naturalmente, de explicar, es, ha sido y será la función metalingüística.  Roman Jakobson amplió el triángulo lingüístico-funcional de Karl Bühler (expresiva, representativa y apelativa) añadiendo a esas funcionalidades otros tres propósitos (fática, poética y metalingüística) y dejó establecidos y aceptados por todos los cometidos del lenguaje. Es más, el lingüista ruso relacionó cada una de estas funciones con cada uno de los elementos existentes en una comunicación humana; de manera que las funciones, si bien pueden aparecer en varios de los seis integrantes de la comunicación, cada una de ellas lo hace de manera predominante en cada uno de ellos: Emisor (función expresiva), Mensaje (función poética), Receptor (función apelativa), Canal (función fática), Contexto (función representativa) y Código (función metalingüística). Todo esto es bine sabido por cualquier estudiante de bachillerato si es que ha atendido mínimamente las explicaciones de su profesor y éste ha sabido dárselas.

En literatura, la principal, lógicamente, es la función poética, la cual llama la atención sobre el propio mensaje; pero la literatura no se queda sólo en el envoltorio formal del mensaje sino que el mismo transporta un contenido al que accedemos con mayor o menor agrado según que el autor haya sabido hacer buen uso de esa función poética. Este contenido a veces consiste en interrogarse sobre el mismo instrumento que le sirve para llegar hasta nosotros, o sea, el código. Cuando tal cosa sucede estamos haciendo uso de la función metalingüística. Según sea el lenguaje que se esté utilizando, así esta función se designa de distinta manera: si es lenguaje cinematográfico, hablamos de metacine; si es lenguaje literario, metaliteratura. Y la metaliteratura se denomina de distinta manera según se aplique a la poesía (metapoesía), al teatro (metateatro), a la novela (metanovela), y así.

Todo este exordio viene a cuento de una obra de José Sanchis Sinisterra que vi la Sanchis y NTFronterizosemana pasada en la sala Margarita Xirgú del Teatro español de Madrid. Como casi siempre digo me da rabia que las obras duren en cartelera tan poco tiempo pues cuando uno quiere verlas, y no te digo si quieres luego decir algo sobre alguna de ellas, resulta que ya su tiempo ha pasado. Es, quizás, resultado de esta cultura de la inmediatez en que estamos instalados, y que es traslación del mercado de otros productos al área de la cultura. No nos dejan pensar, lo importante es consumir, es más si lo pensamos mucho es fácil que perdamos la ocasión y no podamos verlas ya porque el mundo gira muy, pero que muy, rápido. ¡Lástima!

Pero bueno, tranquilidad. De mano aunque suelo hablar de teatro enEl blog de Juan Carlos, mi blog principal,  en esta ocasión, al tratarse de una reflexión más pausada haré mi comentario aquí, en el blog, Reflexiones que tantas satisfacciones me está dando últimamente.

Me animé a ir a ver la última obra de José Sanchis Sinisterra por dos motivos. El primero fue el magnífico sabor de boca que me dejó  la puesta en escena de “Festen” [leer reseña aquí] que el año pasado hiciera Magüi Mira, quien fuera su mujer y madre de sus dos hijas (Clara, actriz; y Helena, diseñadora de vestuario). Me enteré de esta relación viendo esa obra dirigida por su ex-esposa en la que actuaba su hija Clara Sanchis. El segundo motivo es más prosaico: el título que tenía esta función teatral era en principio, cuando menos, llamativo; y, tras verla, desde luego, muy comercial. La obra se llama

El lugar donde rezan las putas o Que lo dicho sea

TEATRO-MADRID-Lugar-donde-rezan-putas-TEATRO-ESPANOL-390x560Dos personajes, Rómulo (Guillermo Navarro) y Patri (Paula Iwasaki) están en un viejo almacén o fábrica que les ha cedido el tío de Patri, Roque, decidiendo qué obra de teatro hacer para su nuevo espectáculo. Cuando comienza la función ya han eliminado un buen número de ellas quedando en ese momento la elección reducida a una historia situada en la Alejandría del siglo IV con la filósofa Hipatia y su discípulo Sinesio como protagonistas, o al trágico destino del comunismo con Lise y Artur London zarandeados por las turbulencias revolucionarias y reaccionarias del siglo XX, concretamente en la Checoslovaquia de 1952 que arremetió contra los judíos siguiendo los dicterios de Stalin sin importarles si éstos, como el matrimonio London, habían sido comunistas ortodoxos desde el principio. En ambas lo esencial es la contraposición entre el hostil contexto histórico y el amor que existe en la pareja. Esta es la idea, pero cuál elegir en este siglo XXI. ¿Los espectadores actuales soportarán una obra de denuncia política que enlazaría con la actualidad cuando los medios de comunicación continuamente airean y difunden asuntos semejantes? ¿Una historia situada dieciséis siglos atrás por mucho que denuncie la opresión contra la mujer será aceptada por el público de hoy y más cuando ya Amenábar trató el tema en una estupenda película no hará ni diez años?

Además de esta reflexión sobre el teatro actual en la obra aparece un elemento mágico, fantasmagórico, irreal, que pone un punto de fantasía utópica con toques de humor a la función. Ese galpón en el que estos dos jóvenes ensayan su nuevo proyecto teatral fue en tiempos remotos lugar de descanso, rezos y trabajos profesionales de las prostitutas que hacían la calle en las proximidades. Mientras que los entusiastas actores hablan y discuten sobre teatro escuchan sonidos y golpes, o sufren de desapariciones y cambios de lugar de objetos. Estos sucesos son la antesala al descubrimiento de una especie de sótano de donde salen ciertas voces. El contacto con estos seres ‘de abajo’ o los marginales que visitaban antaño el almacén los transporta a una especie de dimensión extraña en la que resuenan voces que les conminan a hacer. Ellos están como abducidos por estas voces que les dicen que hagan, que no se queden en la pura palabrería, ‘que lo dicho sea‘. Y sí ellos parece que toman nota y cuando el momento de viaje dimensional finaliza y deciden cerrar ese sótano del que salían voces de olvidados, canciones del pasado que parecían olvidadas resuenan y surgen en los labios de estos dos jóvenes que sí, van a hacer teatro actual del siglo XXI pero sin obviar el pasado. Y este pasado queda subrayado con la canción que aflora a los labios de Patri cuando fija con clavos la chapa que cierra el paso a ese sótano de donde salieron voces de olvidados. La canción no es otra que “Gallo negro, gallo rojo” que hiciera en 1962 Chicho Sánchez Ferlosio, un canto anarquista contra el autoritarismo.

 

Circulación

Era el primer día del resto de su vida. No sabía si sería mucha, aunque por lógica menos de la hasta ese momento vivida. El mundo se le escurría por entre los dedos de la mano… Pero de nada valía ser pesimista; en definitiva todos vamos a morir algún día; nadie se ha quedado aquí y nadie, también esto es verdad, ha vuelto de allá para decir qué tal le va. No cabe tener miedo. En esto como en todo hay que aplicar el prinicipio generalizador de si unos han podido, yo también podré. Siempre se lo había dicho a sí mismo y a otros. Ahora mismo recordaba cuando su hijo quería sacarse el carnet de conducir y tenía miedo de suspender: “Juan, si otros han podido tú también podrás hacerlo -le decía-. Mira cuanto subnormal hay en el mundo, medítalo brevemente. Y ahora piensa en cuántos de ellos tienen carné, casi todos, ¿verdad?, ¡pues, entonces…!” Quizás, vino a concluir, esto sea la vida: un examen, una vueltecita por el circuito hasta que el Profesor, el Deus, Quién sea, diga eso de “¡Aparque usted aquí. Ya puede bajarse!”

El artista, el hombre, y su creación

Desde siempre la realidad del hombre-individuo que todo artista es se ha entrecruzado con, ha contaminado a, y hasta ha perturbado la creación  artística de él nacida. Esta reflexión me surge a partir de la lectura que el pasado día 31 de diciembre hice del excelente artículo que el suplemento Ideas del diario “EL PAÍS” reproducía del publicado días antes en inglés por Claire Dederer en The Paris Review Daily. El artículo en cuestión apareció en la revista francesa con el título “Love and Trouble” y en el diario español el traductor M. L. Rodríguez Tapia le puso otro mucho más llamativo: “¿Qué hacer con el arte de hombres monstruosos?”.

Se centra la articulista en si es ético, moral, legítimo… alabar la creación artística de aquellos hombres que en su vida privada transgreden, fuerzan o violan principios de comportamiento que nunca deben quebrantarse. Cita una serie de nombres que cabría incluir en un posible listado de infractores: V. S. Naipaul, Roman Polanski, Richard Wagner, Sid Vicious, Woody Allen, Norman Mailer, Caravaggio… Luego se pregunta si sólo los hombres formarían parte de esta lista ignominiosa; y concluye que no, que quizás y en sentido lato también cabría incluir a algunas mujeres (Silvia Plath, Joan Crawford, Anne Sexton…) pero que ni de lejos alcanzarían en número al de sus compañeros; además, dice, la transgresión femenina es en muchos casos una agresión que no sale de la propia persona que la ejecuta mientras que la masculina habitualmente afecta a otros.

Habida cuenta del monumental escándalo desatado tras la denuncia de no pocas estrellas de Hollywood de haber sufrido abusos por parte de Harvey Weinstein y otros influyentes miembros de la industria, la autora del artículo centra su reflexión en dos reconocidos creadores cinematográficos que aúnan, en su opinión, la condición de ángeles y diablos: Roman Polanski y Woody Allen. A los dos atribuye la condición de monstruos si bien es a Woody Allen a quien, por su condición de ultramonstruo (así lo califica), dedica el grueso de su artículo.

Hero_Portrait-love-and-troubleNo voy a entrar aquí a resumir el artículo de Dederer pues está disponible en la red (pinchar aquí) y recomiendo vivamente su lectura íntegra. Sólo diré que el debate que plantea es magnífico e interesante por demás pues lanza al aire preguntas nunca resueltas: ¿La biografía particular anula el valor universal de la Obra de arte?, ¿Toda Obra sublime enraíza con algo miserable en origen?, ¿Sólo debemos castigar materialmente al hombre miserable no consumiendo mientras viva la obra producida por muy valiosa artísticamente que ésta sea?, ¿Debe el público consumidor marcar el paso de la oca ante los Creadores y su Obra?, ¿No es esto algo demasiado peligroso al ser simplificador y excesivamente uniformador?, ¿No es el artista, por definición, un ser atípico, diferente, provocador e incluso subversivo?, ¿Existen parcelas de creación en las que no se admite tal subversión?…

Son preguntas todas ellas por demás interesantes y muy pertinentes hoy en el mundo en que vivimos. un mundo que erige y derriba ídolos con una facilidad pasmosa. Al respecto recuerdo ahora mismo la feroz crítica que sufrió Günter Grass, intelectual alemán militante del partido socialdemócrata muy crítico con los sistemas autoritarios en especial con el comunista existente en la Alemania del Este. Günter Grass fue distinguido en 1999 con el Premio Nobel de Literatura y el Príncipe de Asturias; a lo largo de su vida fue doctor honoris causa por infinidad de universidades, etc. Todo era dado por bienvenido hasta que en 2007 el propio escritor hablase en “Pelando la cebolla“, su autobiografía, de que a los 17 años formó durante unos meses parte de las Waffen-SS, unidad militar alemana de élite del régimen nazi. Con esta confesión llegó el escándalo y quienes hasta ese momento calificaban de excelentes las obras del autor de “El rodaballo” cambiaron radicalmente de criterio y echaron del Olimpo de los creadores al autor y sus obras. ¿Es justo esto?, ¿Es lo que corresponde hacer?, ¿Si no lo hago me hago cómplice de la maldad que en el propio artista se denuncia?…

Para finalizar diré que Claire Dederer ejemplifica el grueso de su crítica contra Woody Allen con “Manhattan“, el film, junto a “Annie Hall“, mejor considerado del cineasta. Se pregunta la articulista si por conocer la biografía de Allen (acostarse con su hija adoptiva y luego casarse con ella, o los abusos que la niña Dylan dijo haber sufrido por parte de Allen) debo de renunciar a degustar esa obra maestra que es ‘Annie Hall‘. Y en cuanto a ‘Manhattan’, el hecho de que el film plantee dilemas morales límite y que en cierto modo vengan a coincidir con lo que en la vida real ha hecho o dicho el creador del film ¿inhabilita absolutamente el producto por muy maravilloso que éste sea?

El artículo, ya digo, es magnífico y nadie que guste del Arte debería perdérselo. Su final es brillante por perturbador: nos coloca frente a nuestro propio espejo cuando entre las muchas actitudes que hemos ido viendo se pueden adoptar ante la obra artística creada por un monstruo la de condenarle a él y su obra sin paliativos -se pregunta la escritora- ¿no podría ser una manera de curarnos en salud?: “No me miren a mí, no hay nada que ver. Yo no soy ningún monstruo. En cambio, fíjense en ese tipo de ahí fuera

Ernesto Che Guevara: “Cartas de despedida”

Cartas de despedida (Che Guevara)En estos tiempos en que algunos tanto hablan de Revolución -revolución pendiente parece como la de aquellos otros a los que, paradójicamente, tanto vienen a parecerse- acaban de cumplirse 50 años de la muerte en la selva boliviana de uno de los últimos auténticos revolucionarios que dio el siglo XX: Ernesto Che Guevara.

La editorial Ocean Sur, -“editorial latinoamericana que ofrece a sus lectores las voces del pensamiento revolucionario de América Latina de todos los tiempos“, según dice su página web-, es la que, con motivo del cincuentenario del asesinato en octubre de 1967  por el ejército boliviano y agentes de la CIA del Comandante revolucionario tras ser capturado herido en una pierna  en la Quebrada del Churo, ha publicado un pequeño volumen con cuatro cartas manuscritas que este argentino insigne dirigió en 1965 a su compañero de fatigas Fidel Castro, a sus hijos , a sus padres y a su mujer  Aleida March. Al compañero de revolución le muestra subordinado respeto al tiempo que le comunica la decisión de abandonar sus responsabilidades políticas en la República socialista de Cuba; a sus hijos les pide que estudien y sean honestos; a sus padres les ruega disculpas por los disgustos que les haya podido dar; y a su mujer, Aleida March, le confiesa su profundo amor y le envía unos versos del poeta comunista turco Nazim Hikmet que hablan de la entrega a los demás:

Los Todos me exigen la entrega total, / ¡que mi sola sombra oscurezca el camino! / Mas, Che Guevarasin burlar las normas del amor sublimado / Te guardo escondida en mi alforja de viaje

En estas cuatro breves misivas quedan al descubierto los sentimientos auténticos del hombre que se escondía tras un uniforme militar, una boina estrellada y una melena al viento convertidos al poco, él y ello juntamente, en icono de la lucha contra la injusticia, de la lucha por la libertad propia y ajena sin tener en cuenta las fronteras o las artificiales divisiones nacionales que los contrarrevolucionarios -en palabras del propio Ché- trazan para defender sus personales intereses.


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La fábrica del precipicio

No soy partidario de exponer y exponerme ante los demás dando opiniones políticas. En este sentido sigo el parecer del futbolista Sergi Busquets cuando ante el follón que monta Piqué con sus manifestaciones sobre España, Cataluña, Cataluña en España, Cataluña fuera de España, y así, dice que él deja sus opiniones políticas para sí mismo. Yo, como Busquets, pienso que a nadie más que a mí importa lo que siento y pienso sobre mi país, su política y sus políticos. Pero dado el momento que vivimos creo que no puede uno ponerse de perfil.

CataluñaLos últimos años han venido a convulsionar la estabilidad socio-política española basada en la Constitución de 1978; los que ya tenemos una edad pensábamos que el edificio estaba construido sobre sólidos cimientos. Pero otros había que desde hace ya mucho, mucho, tiempo estaban edificando su particular proyecto político (“Ara no toca“, decía quien fuera Honorable cuando se le preguntaba por la independencia, meta última de su catalanismo nacionalista). Nos han engañado a todos, especialmente a los ávidos políticos de los sucesivos gobiernos monclovitas que con tal de sentar sus reales allí dieron competencias varias a los nacionalismos periféricos pensando que tales concesiones eran bagatelas. En definitiva, -decían para sí demostrando su inmensa ignorancia-, ¿qué piden estos chicos: dirigir la educación, cambiar de color el uniforme de su policía, controlar algo más de dinero…? Todo era poco si a cambio uno de los dos mayoritarios partidos nacionales presidía el gobierno de la Nación.  Despreciaron los dirigentes de estas dos formaciones (PSOE y PP) que la educación es la base sobre la que se construye el futuro de una sociedad y que los garantes del orden si se ideologizan dejan al pairo la libertad de al menos una parte del pueblo al que dicen proteger.

Han pasado los años y el cesto de las competencias transferidas está prácticamente lleno. ¿Qué hacer?, se preguntan los nacionalistas. La respuesta es evidente: “Ara sí que toca!. Y más todavía si el estado central, a través de sus jueces, empieza a asfixiar a algunos políticos y a formaciones en las que militan con la exigencia de responsabilidades penales por la corrupción que casi cuarenta años de pujolismo han tejido en Catalunya.  El antaño honorable en su comparecencia ante el Parlament donde entró cual padrino de la Cossa Nostra siendo adulado por todos los miembros de Convergencia y también por los extremistas de la CUP dijo una frase que conviene no olvidar: «Si vas segando una parte de una rama, al final cae toda la rama y los nidos que hay en ella, y después caen todas las demás ramas». Corría el año 2014 y el mensaje era claro: se hacía necesario correr en otro sentido para evitar lo que el Padre había advertido. Y aquí estamos. Sí, ya sé, también ha existido -y existe- mucha corrupción en el resto de España (PP, PSOE y otros) y los jueces también van tras ellos, pero este desgraciado idéntico comportamiento no justifica las acciones que hoy se viven en nuestro país.

Se intenta esconder lo evidente -escapar sin castigo alguno del brazo de la Ley- con toda una estrategia de agitprop que antes realizaban en forma de barricadas en la calle los de la CUP, pero que al entrar en el Parlament y apoyar a los nacionalistas de Junts pel Sí desde 2015, han introducido en las propias instituciones catalanas. Es la hora, han visto, de sacar rédito a los muchos años de ideologización en las aulas. Me sorprendo al escuchar las respuestas que algunos estudiantes jóvenes dan a la pregunta de por qué desean la independencia: ‘Así evitaremos otro Franco’, dicen con ilusionada inocencia, ignorantes de que seguramente sus padres y/o abuelos salieron alegres a recibir al dictador en cuantas visitas hizo a la Comunidad y que en el Referéndum para validar la Constitución actual los catalanes destacaron por una participación de más del 67% y una aprobación del texto de más del 90%, una de las más elevadas de toda España.

Respecto a la educación que ha sido mi campo profesional, la pregunta que se me ocurre es la de ¿quién o quiénes autorizaron esos libros de texto que falsifican la historia común que estudian esos chicos que, quizá por ello, así piensan y de tal manera muestran su ignorancia? Y ¿quién o quiénes han dado el puesto de enseñantes a los que curso tras curso han dictado lecciones de auténtica Formación del Espíritu Nacional, como envoltorio nacionalista de las diversas materias cursadas desde su más tierna infancia, a quienes hoy llenan calles y plazas?

Conde LucanorConcluyo esta reflexión convencido de que el Estado español ha hecho durante esta etapa de la Democracia renuncia de sus obligaciones y, con tal de no chocar con el reaccionarismo nacionalista, ha obviado su responsabilidad desde el principio, -hacer efectivo el cumplimiento de las leyes-, a fin de que los gobiernos respectivos, apoyados cínicamente por los que siempre han dicho estar contra el Estado central, no cayesen. Patética y deleznable actitud, pues, la que durante 40 años de democracia han mostrado los que se dicen constitucionalistas al ignorar la behaviorista verdad que reza: “Quién no demuestra su legítima autoridad, acaba perdiéndola”. O dicho en palabras del clásico autor Don Juan Manuel tomadas de su cuento de “El Conde Lucanor” titulado ‘Lo que sucedió a un mancebo que casó con una muchacha muy rebelde’:

Si desde un principio no muestras quién eres,
nunca podrás después, cuando quisieres.

“Tus hijos”

En el blog “Cultura e Información Inma” encontré este post que contiene este bello poema del poeta libanés Kalil Gibrán. Con el permiso de Inma lo reblogueo en mi blog. Gracias, amiga.

Cultura e Información Inma

 ¿Que sentimos por nuestros hijos?  Son libres o le creamos una dependencia emocional e intelectual que les vincula de por vida a nuestra unidad sin poder elegir su camino de vida.

.FRASES_PARA_MAMA

Es importante reconocer a un hijo, no como parte de posesiva de tu familia sino como un ser único e irrepetible al que tienes la posibilidad de dar alas y crecer en abundancia y felicidad .

Demos a nuestros niños la posibilidad de poder elegir su camino, poder equivocarse, poder amar a quien quiera, poder ser lo que quieran ser sin limite .

Se su guia en el camino deja que sus alas se desplieguen y vuele.

Os dejó un poema de Khalil Gibran, un poeta libanés del siglo XX que aún hoy tiene mucha actualidad :

TUS HIJOS

Tus hijos no son tus hijos,
son hijos e hijas de la vida
deseosa de sí misma.
No…

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