La fábrica del precipicio

No soy partidario de exponer y exponerme ante los demás dando opiniones políticas. En este sentido sigo el parecer del futbolista Sergi Busquets cuando ante el follón que monta Piqué con sus manifestaciones sobre España, Cataluña, Cataluña en España, Cataluña fuera de España, y así, dice que él deja sus opiniones políticas para sí mismo. Yo, como Busquets, pienso que a nadie más que a mí importa lo que siento y pienso sobre mi país, su política y sus políticos. Pero dado el momento que vivimos creo que no puede uno ponerse de perfil.

CataluñaLos últimos años han venido a convulsionar la estabilidad socio-política española basada en la Constitución de 1978; los que ya tenemos una edad pensábamos que el edificio estaba construido sobre sólidos cimientos. Pero otros había que desde hace ya mucho, mucho, tiempo estaban edificando su particular proyecto político (“Ara no toca“, decía quien fuera Honorable cuando se le preguntaba por la independencia, meta última de su catalanismo nacionalista). Nos han engañado a todos, especialmente a los ávidos políticos de los sucesivos gobiernos monclovitas que con tal de sentar sus reales allí dieron competencias varias a los nacionalismos periféricos pensando que tales concesiones eran bagatelas. En definitiva, -decían para sí demostrando su inmensa ignorancia-, ¿qué piden estos chicos: dirigir la educación, cambiar de color el uniforme de su policía, controlar algo más de dinero…? Todo era poco si a cambio uno de los dos mayoritarios partidos nacionales presidía el gobierno de la Nación.  Despreciaron los dirigentes de estas dos formaciones (PSOE y PP) que la educación es la base sobre la que se construye el futuro de una sociedad y que los garantes del orden si se ideologizan dejan al pairo la libertad de al menos una parte del pueblo al que dicen proteger.

Han pasado los años y el cesto de las competencias transferidas está prácticamente lleno. ¿Qué hacer?, se preguntan los nacionalistas. La respuesta es evidente: “Ara sí que toca!. Y más todavía si el estado central, a través de sus jueces, empieza a asfixiar a algunos políticos y a formaciones en las que militan con la exigencia de responsabilidades penales por la corrupción que casi cuarenta años de pujolismo han tejido en Catalunya.  El antaño honorable en su comparecencia ante el Parlament donde entró cual padrino de la Cossa Nostra siendo adulado por todos los miembros de Convergencia y también por los extremistas de la CUP dijo una frase que conviene no olvidar: «Si vas segando una parte de una rama, al final cae toda la rama y los nidos que hay en ella, y después caen todas las demás ramas». Corría el año 2014 y el mensaje era claro: se hacía necesario correr en otro sentido para evitar lo que el Padre había advertido. Y aquí estamos. Sí, ya sé, también ha existido -y existe- mucha corrupción en el resto de España (PP, PSOE y otros) y los jueces también van tras ellos, pero este desgraciado idéntico comportamiento no justifica las acciones que hoy se viven en nuestro país.

Se intenta esconder lo evidente -escapar sin castigo alguno del brazo de la Ley- con toda una estrategia de agitprop que antes realizaban en forma de barricadas en la calle los de la CUP, pero que al entrar en el Parlament y apoyar a los nacionalistas de Junts pel Sí desde 2015, han introducido en las propias instituciones catalanas. Es la hora, han visto, de sacar rédito a los muchos años de ideologización en las aulas. Me sorprendo al escuchar las respuestas que algunos estudiantes jóvenes dan a la pregunta de por qué desean la independencia: ‘Así evitaremos otro Franco’, dicen con ilusionada inocencia, ignorantes de que seguramente sus padres y/o abuelos salieron alegres a recibir al dictador en cuantas visitas hizo a la Comunidad y que en el Referéndum para validar la Constitución actual los catalanes destacaron por una participación de más del 67% y una aprobación del texto de más del 90%, una de las más elevadas de toda España.

Respecto a la educación que ha sido mi campo profesional, la pregunta que se me ocurre es la de ¿quién o quiénes autorizaron esos libros de texto que falsifican la historia común que estudian esos chicos que, quizá por ello, así piensan y de tal manera muestran su ignorancia? Y ¿quién o quiénes han dado el puesto de enseñantes a los que curso tras curso han dictado lecciones de auténtica Formación del Espíritu Nacional, como envoltorio nacionalista de las diversas materias cursadas desde su más tierna infancia, a quienes hoy llenan calles y plazas?

Conde LucanorConcluyo esta reflexión convencido de que el Estado español ha hecho durante esta etapa de la Democracia renuncia de sus obligaciones y, con tal de no chocar con el reaccionarismo nacionalista, ha obviado su responsabilidad desde el principio, -hacer efectivo el cumplimiento de las leyes-, a fin de que los gobiernos respectivos, apoyados cínicamente por los que siempre han dicho estar contra el Estado central, no cayesen. Patética y deleznable actitud, pues, la que durante 40 años de democracia han mostrado los que se dicen constitucionalistas al ignorar la behaviorista verdad que reza: “Quién no demuestra su legítima autoridad, acaba perdiéndola”. O dicho en palabras del clásico autor Don Juan Manuel tomadas de su cuento de “El Conde Lucanor” titulado ‘Lo que sucedió a un mancebo que casó con una muchacha muy rebelde’:

Si desde un principio no muestras quién eres,
nunca podrás después, cuando quisieres.

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“Tus hijos”

En el blog “Cultura e Información Inma” encontré este post que contiene este bello poema del poeta libanés Kalil Gibrán. Con el permiso de Inma lo reblogueo en mi blog. Gracias, amiga.

Cultura e Información Inma

 ¿Que sentimos por nuestros hijos?  Son libres o le creamos una dependencia emocional e intelectual que les vincula de por vida a nuestra unidad sin poder elegir su camino de vida.

.FRASES_PARA_MAMA

Es importante reconocer a un hijo, no como parte de posesiva de tu familia sino como un ser único e irrepetible al que tienes la posibilidad de dar alas y crecer en abundancia y felicidad .

Demos a nuestros niños la posibilidad de poder elegir su camino, poder equivocarse, poder amar a quien quiera, poder ser lo que quieran ser sin limite .

Se su guia en el camino deja que sus alas se desplieguen y vuele.

Os dejó un poema de Khalil Gibran, un poeta libanés del siglo XX que aún hoy tiene mucha actualidad :

TUS HIJOS

Tus hijos no son tus hijos,
son hijos e hijas de la vida
deseosa de sí misma.
No…

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Libros de Política

aprendiz de hombre de Torrente BallesterÚltimamente he topado en dos ocasiones con referencias al escritor Gonzalo Torrente Ballester, ya fallecido. La primera fue en Facebook donde alguien en uno de esos grupos sobre libros y/o lecturas que frecuento hablaba del inesperado encuentro que en una mesa de viejo había tenido con un libro de la antigua enseñanza media firmado por el autor gallego. Se trataba de “Aprendiz de hombre”, aunque yo en un principio lo confundiera con otro de mismo signo, destinado también a niños estudiantes de bachillerato elemental, pero de distinto título y autor. Lo confundí con “Vela y ancla” que en 1961, mismo año que el anterior, firmara Eugenio de Bustos Tovar. Mi segundo encuentro con don Gonzalo ha sido hoy, al leer, en la cafetería a la que por las mañanas acudo a tomar un refrigerio, un artículo del diario ABC de 27 de julio firmado por Ignacio Sánchez Cámara titulado como el libro de marras. Lo he leído con gusto y ha despertado en mí no pocos recuerdos y reflexiones.

En el capítulo de recuerdos debo consignar el de haber sido niño transportador de semejantes mamotretos a la par que alumno silente de las pesadas lecciones de F.E.N. (Formación del Espíritu Nacional) que un profesor nada preparado para ello nos endilgaba en la oscura escuela de mis once o doce años. Era FEN, junto a la Educación Física, la Religión y el Dibujo, una de las materias tenidas por “marías” en mi casa pues mi padre siempre creyó que lo importante para la vida era tener conocimientos de historia, ciencias o matemáticas y que la ideología política y religiosa poco o nada iban a aportarme en el futuro. Lástima que el Dibujo lo colocase en la misma cesta. El caso es que no erraba en demasía don Eduardo (mi padre) pues los profesores de estas cuatro ‘marías’ eran docentes sin preparación especial y por lo tanto de escasa exigencia: para el Dibujo bastaba con poner un botijo sobre la mesa del profesor y que los alumnos lo dibujasen; y para la Gimnasia (así era como llamábamos por entonces a la Educación Física) con organizar unas carreras y unos partidillos la cosa iba sobrada.

¿La Religión y la FEN? ¡Ay, amigo, aquí el Estado se había exprimido algo más el magín! Para la Religión cualquier cura enviado por el obispado era suficiente pues lo que había que dar, fundamentalmente, era doctrina; y para la FEN tiraban del cuerpo de la Falange donde, dentro de la incultura que caracterizaba al Régimen, recalaba alguna que otra mente preclara. Es el caso de los autores de estos dos libros de texto de los que no recuerdo más que sus portadas, su voluminoso continente pero nada, absolutamente nada, de lo que en ellos se decía. El artículo de Ignacio Sánchez Cámara ha despertado mi curiosidad por volver a hojearlos, en especial el de Torrente Ballester, dado que el articulista sobre él dice textualmente, entre otras muchas cosas, lo siguiente:

Se trataba, permítaseme el empleo del pasado, aunque el libro sobrevive a la devastación del tiempo, de una antología de textos, agrupados bajo los siguientes epígrafes: Convivencia, Modos de relación humana, Autoridad y libertad, El trabajo y La persona. […] Se sucedía un rosario de textos, nacidos del amor al hombre y la devoción a España, seleccionados e introducidos por Gonzalo Torrente Ballester. Entre otros, Aldecoa, el anónimo autor del Myo Cid, Calderón, Cela, Cervantes, Eva Curie, Chejov, Chesterton, Dostoyevski, Esquilo, Fustel de Coulanges, Gobineau (no lo omitiré, con un texto sobre Miguel Ángel), san Isidoro de Sevilla, Kipling, Laín Entralgo, Manuel Machado, Azorín, Gabriel Miró, Ortega y Gasset, o Papini, Pérez Galdós, Platón, […] Quevedo, Rubén Darío, Sánchez-Albornoz, Shakespeare, Sófocles, Spengler y Alphonse de Vigny.

Cierto es que no recuerdo para nada que el profesor correspondiente nos leyese  o comentase alguno de esos textos (¡lástima!), pues en gran medida aquellos docentes poseían un nulo nivel e interés cultural. De ahí que, como tantas veces sucede y ha sucedido en España, se pusieran en manos de patanes unos libros que no alcanzaban a comprender dado que les superaban en mucho. Ellos con eso de Familia, Municipio y Sindicato daban por cubierto el expediente.

Vela y ancla de Eugenio de BustosSobre los autores de estos dos volúmenes diré que conocí personalmente a ambos en mi calidad de alumno de la Universidad salmantina durante los ya muy lejanos años setenta del siglo pasado. Los dos tuvieron fuerte relación con la Falange, más Torrente Ballester que Eugenio de Bustos. Es fácil que al segundo le llegase el encargo vía Antonio Tovar, reputado falangista, quien desde 1942 había sido catedrático de latín en la Universidad de Salamanca y luego Rector de la misma desde 1951 a 1956, permaneciendo unido a la ciudad castellana hasta 1963 si bien años antes abandonó España por disconformidad con el Régimen de Franco. Eugenio de Bustos también estuvo unido a la institución universitaria salmantina a la que arribó procedente de la Universidad de Barcelona el año 1969. Fue, precisamente durante la década de los setenta, curso 72-73 cuando en la Facultad de Filosofía y Letras tuve la fortuna de, en la materia “Historia de la Lengua española“, ser alumno de Bustos Tovar, catedrático de la misma. Más tarde, ya en el año escolar 75-76, tuve oportunidad de hacer el curso de posgrado que en teoría capacitaba de pedagogía suficiente para impartir docencia en institutos de Enseñanza Media, con don Gonzalo Torrente Ballester que recién acababa de llegar a Salamanca desde su Galicia natal como Catedrático de Lengua y Literatura españolas del Instituto de Bachillerato “Diego de Torres Villarroel” de esa ciudad. De ambos profesores: de su inmensa sabiduría, su bonhomía, afecto y simpatía guardo un gran recuerdo que el artículo de marras me ha hecho revivir.

Desde la altura de mis años, desaparecidos ya estos dos sabios (Eugenio de Bustos en 1996 y Torrente Ballester en 1999) que como cualquier persona junto a enormes aciertos incurrieron en algunas equivocaciones (quizás estas colaboraciones puedan calificarse de tales), no puedo por menos que lamentar el que hoy día cuando se intenta formar ciudadanos en los niveles de la educación obligatoria, los diseños curriculares de las asignaturas a tal objetivo destinadas (Ética, Educación para la Ciudadanía, Valores éticos, o como quiera que se las denomine) utilicen textos y opiniones en las que prima la ramplonería, la vulgaridad, cuando no un decidido afán de manipulación débilmente escondido en no se sabe bien -y sí se sabe bien- qué extemporáneas, provincianas e insolidarias ideologías. Frente a las palabras rotundas, fuertes, universales, totales, de un Cervantes, un Chejov, un Aldecoa, un Esquilo, un Pérez Galdós, o un Quevedo, de las que echaba mano don Gonzalo, se prefiere hoy tirar de falaces lemas propagandísticos y/o falsificaciones históricas remedo de aquellas empleadas durante esos oscuros años y que hoy con tanta razón criticamos.

Tendencias temáticas

Es claro que cada época arrastra unos temas o siente predilección por unos argumentos. Últimamente, en el campo de la escritura literaria sea ésta de ficción o no, por todas partes, en cualquier lugar donde ponga mis ojos lectores, un asunto sobresale por encima de otros. Me refiero a los abusos sexuales sufridos durante la infancia.

Aunque esta reflexión la dejo circunscrita al campo de la escritura es evidente que también –y mucho- el Cine los trata: Últimamente, la excelente película “Spotlight” dirigida por Tom McCarthy que se alzó con el Óscar al mejor film en la edición de este año; ya más lejos en el tiempo, en 2008,  “La duda” de John Patrick Shanley (autor de la obra teatral, guionista-responsable de su adaptación y director del film). Ambos filmes plantean el tema de la pederastia en un contexto eclesiástico.

Pero volvamos a la literatura. Hay obras como Instrumental de James Rhodes, que nacen casi como terapia superadora del terrible trauma que este pianista inglés sufriera durante su niñez. Es espeluznante leer la brutalidad que hubo de soportar el niño de cinco años que él era cuando comenzó a sufrirlos; abusos que duraron hasta al menos los diez años de edad.

Sin salir del terreno de la realidad, en una entrevista televisiva escuché hace poco al periodista, directivo empresarial y novelista Juan Luis Cebrián confesar a su entrevistador que él en el colegio madrileño del Pilar sufrió abusos sexuales. Esta confesión, al tratarse de un personaje ya más mediático, trajo a mi cabeza los nombres de otros hombres y mujeres populares que dicen asimismo haberlos sufrido: La cantante Kesha a manos de su manager, la ‘vigilante de la playa’ Pamela Anderson a los seis años de una niñera, la rapera Queen Latifah y las actrices Ellen Degeneres y Teri Hatcher de su entorno más cercano. Algunos sufrieron auténticas tragedias, como la actriz y presentadora estadounidense Oprah Winfrey, que fue violada desde los 9 años por un primo y un tío y a los 14 vio morir a su bebé. Y hay más casos.

El asunto ha entrado de lleno en la novela de ficción pero no como solía hacerlo antes, de manera velada y sugerida, sino declaradamente y frecuentemente como justificación del comportamiento del personaje adulto. Es lo que sucede, por ejemplo, en Tan poca vida, la celebrada primera novela de Hanya Yanagihara, donde el enigmático personaje de Jude esconde en su interior una niñez de violencia y abusos sexuales; también el último relato de Víctor del Árbol presenta a un duro y bronco comisario policial, Germinal Ibarra, al que la violación que sufriera a los diez años a manos de un hombre mayor viene a justificar su carácter esquivo, bronco y reservado. [reseñada en “El blog de Juan Carlos“, mi blog principal].

Juan Luis Cebrián con Jordi Evole

La mayoría de las veces es la pederastia ejercida sobre niños la que más presencia tiene en los relatos. Diríase que la sufrida por el sexo femenino, por las niñas, estuviese más asentada en la sociedad y por ende tuviese una mayor aceptación (?). Las  confesiones de cantantes, actrices y escritores a las que he aludido antes se han realizado diez, veinte, y hasta treinta años o más después de haberse producido. ¿Por qué tan tarde? En primer lugar, en el caso de las mujeres, porque gracias a Dios por fin ha caído el velo del pudor y la idea de culpa que tales acciones les provocaban a pesar de haber sido ellas las víctimas; en el resto de casos porque la sociedad, afortunadamente, pide que se denuncien estos hechos, que no queden en el olvido; pero, -es una opinión muy personal-, también porque todo se ha convertido en espectáculo y más todavía en el campo del show business donde para estar en candelero hay que producir noticias continuamente, provocar titulares. ¿Por qué si no esta revelación se produce habitualmente durante la presentación de un libro escrito por ese personaje, la promoción de la película protagonizada por esa actriz, o cuando el/la cantante que la destapa emprende a continuación gira que se pretende sea multitudinaria?

No sé, esto es sólo una reflexión personal. Pero estimo que no todo vale para hacer caja.

Crónica de un hermoso acto

Foto del Homenaje
Rocío

El jueves 20 de abril, Rocío, celebramos en el IES “Mirasierra” de Madrid un acto hermoso. Lo fue por la espontaneidad con que se desarrolló, por las palabras que se pronunciaron en esa sala ambivalente -Sala de Usos Múltiples en terminología oficial- mal llamada Salón de Actos en un claro intento de ennoblecerla. Lo presentó Seve, amigo y compañero, que con palabras sinceras y sentidas explicó la demora del mismo debida a esa vorágine que envuelve la vida de cada uno y que hace que a veces, muchas veces en realidad, confundamos lo irrelevante con lo importante. Tras él, Pilar Benito, directora actual del Centro y tu última directora por tanto, leyó unas palabras que había preparado sobre ti. La emoción pudo con ella y todos lo entendimos pues a tu ausencia se le sumaron a Pilar ese aciago pasado año otras propias y personales.

No sé si el orden fue tal como lo recuerdo, ruego que me disculpes. En primer lugar Carmen Cifredo, una profesora actual del Instituto, que imparte latín y que coincidió contigo dos o tres años glosó tu personalidad de un modo que a todos nos emocionó pues partiendo de tu propia individualidad logró trascender hasta la idea de buen profesor que tú personificabas. Acabó con dos citas latinas de las que sólo recuerdo la primera (“Sit tibi terra levis“) aunque la segunda, por menos conocida, me emocionó más. Fue un buen comienzo.

Luego dos alumnas (la verdad es que la mayoría de los que allí nos congregamos éramos ya antiguos de alguna cosa: antiguos alumnos, antiguos profesores, antiguos compañeros…), Lucía y Sara, la primera al violín y la segunda al texto, recitaron para ti, Rocío, un poema de Leopoldo María Panero. Bellísimo el poema; correctísimos, el recitado y el acompañamiento musical.

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Uno de los Jardines verticales de Rocío

El turno fue entonces para tu amiga y compañera Alicia. Alicia estaba -tú te diste cuenta, claro- fuertemente emocionada pues la convivencia profesional de ambas había comenzado ya en Torrejón y desde entonces a hoy, ¡ay!, habían pasado ya muchos, muchos, años. Fue clara y didáctica en la exposición de tu modo de enfocar la labor artística y profesional. Me gustó mucho esa insistencia tuya -así me pareció entenderle a ella- sobre la inexistente separación de artístico / no artístico; técnico / artístico; útil / inútil; … Todo era útil, cualquier elemento era susceptible de tratamiento artístico. Y con estas premisas montabais ambas, tú y ella, vuestras clases; de este modo provocabais a los alumnos, les lanzabais señuelos que luego ellos debían transformar -siguiendo vuestros consejos- en trabajos dibujados, pintados, rotulados, o en composiciones presentadas en maquetas.

Tras la exposición de la manera como enfocabas tu trabajo de profesora, quiso Alicia, que se declaró “mujer pretecnológica”, hacer una presentación en power point de tus trabajos personales y profesionales. Había preparado cerca de cien diapositivas a las que había ajustado acompañamiento musical. Su trabajo había sido grande y más aún la ilusión con que lo había montado todo (la destinataria lo merecía), pero vinimos a topar con la cruda realidad y nos caímos de la nube en que ya estábamos instalados. Los centros educativos públicos españoles no reciben hoy más fondos de los que recibían cuando los muchos jubilados que allí  estábamos aún no lo éramos. ¡Qué lástima de país! El ordenador portátil del “boyante y espléndido” Salón de Actos era conocido por muchos de los asistentes a tu homenaje, y eso que algunos llevaban fuera del Centro cerca de 8 años. Sí, parece increíble, pero así es. Y la presentación de la Obra de Rocío, de tus trabajos, no podía verse al no poder caminar por el obsoleto artilugio (ordenador portátil, dicen que lo llaman) que debía darle salida. ¿Qué hacer?

Tras unos momentos de controlado pánico, la vista de Seve encontró en la Sala a Juan García, compañero jubilado como la mayoría de los profes que allí estábamos. Históricamente, Juan ha sido el mago al que todos recurríamos cuando algo técnico (sonido, música, informática, micrófonos…) no marchaba. Juan comenzó a trabajar en la maquinaria infernal que se negaba a trabajar debidamente. Pero el arreglo llevaría su tiempo y para evitar tiempos muertos se decidió alterar algo el programa no escrito.

Juan Dionisio, antiguo profesor de música, salió a la palestra y presentó una breve representación a base de tangrams que íbamos a realizar siete compañeros tuyos: él mismo, María Jesús Gómez, María Jesús Jiménez, Lourdes, la misma Alicia que había visto cortada su presentación, Cecilia, y yo (Juan Carlos). Comentó Juan Dionisio que muchas veces él y tú, Rocío, habíais hablado ilusionados, sobre esta puesta en escena que estaba falta de música. Al poco de marcharte tú, -dijo Juan Dionisio-, la amiga que componía la música le comunicó que la había finalizado. Cuando los que prepárabamos este acto en tu homenaje conocimos estos pormenores pensamos que sería una hermosa prueba de afecto hacia ti presentarla en tu conmemoración. Y así lo hicimos.

Rocío BartaLos que nos vieron deambular por el escenario, ocultos tras caretas blancas y de negro hasta los pies vestidos, portando unas coloristas (azules, rojas, rosas) piezas geométricas que al son de la música peleaban, intermediaban, dialogaban y finalmente se agrupaban en el tangram del que luego, siempre con ritmo, pasaban sin solución de continuidad a formar una paloma, dijeron que les había gustado. Si así fue, creo, que fue una bella ofrenda que te hicimos con todo nuestro cariño a ti, amiga.

Tras el Tangram pudo proseguir la presentación de tu Obra en imágenes que Alicia, con emoción, fue comentado según iban apareciendo proyectadas las distintas diapositivas. Gracias a tu compañera de Departamento durante tantos años, todos los asistentes al acto salimos sabiendo mucho más de ti.

Parecía que el Acto iba ya a acabar. Pero no, los destinatarios durante tantos años de tus esfuerzos, los alumnos (siempre, por muchos años que pasen, ellos para nosotros serán alumnos. Y al revés, ¿no?),  quisieron en la persona de uno de ellos, Daniel Bergman, agradecerte tu dedicación y comunicar a toda la asamblea que la preparación que recibieron en el Mirasierra fue importante, superior incluso a la que en algunas materias les pudo dar la mismísima Universidad. Datos así nos llenaron de orgullo a todos, claro que sí. Muchas gracias, Dani, por tus palabras y por todo el trabajo que junto a Gonzalo Martín y otros antiguos alumnos desarrollasteis en el hall de columnas previo al Aulario donde dejasteis, ahora sí, para siempre vertical, ese Jardín que, Rocío, levantaste varias veces, siempre en momentos relevantes de la vida del IES. Finalizó Dani su intervención con la  primera frase que adorna el fuste de una de las columnas. Dice así:

A los Profesores:

Que enseñándonos lo que no queríamos aprender, nos ayudaron a preguntarnos quiénes queríamos ser. 

Y singularmente 

A Rocío, que recomponía los colores en luz.

También intervino Cecilia, profesora que fue de Lengua, para recordarte como compañera ya en Torrejón y luego aquí. Habló de ti y agradeció en lo más profundo de su corazón que insuflaras en tus alumnos el amor al arte y a la creación. Y ya más personalmente mostró su gratitud hacia ti por haberle dado una artista en su familia.

El Homenaje concluyó con la entrega a Yolanda, tu sobrina, en representación de todos tus familiares presentes en el Acto (tu compañero Roberto, tus hermanos  Fernando y Yolanda, y ella misma) de un retrato a tinta dibujado a partir de una fotografía tuya.

Retrato de Rocío
Gonzalo Martín (“Taquen”) es el autor de este retrato

Además de recordarte, lo mejor de todo el Homenaje fue que gracias a ti pudimos vernos y hablar muchos de nosotros que no solemos tener oportunidad de hacerlo: profesores separados de la tiza y los que aún la asen con determinación. Entre estos últimos reconocí, aunque no pude hablar con todos ellos,  a Alicia, Pilar, Mercedes, Isabel, Laura, Marisa, Yolanda, Eugenio, Carmen Horta, Manolo, Puri, Teresa Bellver, Mari Paz, José Manuel… Entre los ya alejados de la pizarra vi y/o hablé con Juan, Menchén, Teresa Castrillón, Mari Luz, Guida, Nieves, Felicísimo, Archi, Rafael, Juanjo, Eva, Juan Dionisio, Marga, María Jesús Jiménez, María Jesús Gómez, Lourdes,  Mariano, Alicia de la Iglesia, Cecilia, Belén, Carmen Aguado, Concha…, que en este momento recuerde. También vi por allí a compañeros no docentes como Milagros o Sonia. Ruego el perdón de aquellos cuyos nombres no aparezcan en la relación anterior; los motivos no son otros que los derivados de la edad: no los vi (mala visión o agudeza visual) o no los recuerdo (mala memoria, deterioro cognitivo).

Muy emotivo para mí y muchos de los compañeros asistentes fue el intercambio de palabras con antiguos alumnos que, pese a su edad actual, uno siempre los sigue viendo instalados en sus 15, 16 ó 17 años. Hablé con Lucía y con Sara; con los hermanos Chabouk, uno de ellos, Fadi, ya convertido en padre de un niño encantador y simpatiquísimo de sólo cuatro meses; con Alba y con María; con Lucía que me sorprendió al verla ya madre de una preciosa niña pues, como he dicho antes, yo la veía en mi cabeza sentada en clase escuchando atenta las explicaciones; con Mario, con Paloma, con Dani y muchos otros más cuyas caras reconozco aunque no recuerde el nombre de cada uno. Me encantó oíros hablar de vosotros, de vuestros trabajos (en el BBVA, en la Autónoma, en un Instituto de Guadalajara, en una empresa de encriptación para bancos o algo así, de arquitectos, o acabando estos estudios, etc.), de vuestros proyectos de futuro… Fue un inmenso placer.

Muchas gracias a todos.

 

Propósito de este blog

En principio concibo este blog como complemento al que desarrollo en blogger (“El blog de Juan Carlos”) y que está ya bastante consolidado. No obstante al versar esencialmente sobre Literatura en general y Cine, muchos otros asuntos quedan sin tener cabida en él so riesgo de crear un blog excesivamente heterogéneo. Es por eso que he decidido abrir este otro en el que ensayaré asuntos informáticos y expresaré opiniones de diversa índole (no literarias fundamentalmente).

Lo que sí es claro es que aquí no estaré en muchas ocasiones porque, como he querido decir antes, resido en http://elblogdejcgc.blogspot.com.es la mayor parte de mi tiempo informático. Allí siempre me podréis encontrar.

Como siempre, vamos a ver qué pasa.

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