Metaliteratura. A propósito de “El lugar donde rezan las putas” de José Sanchis Sinisterra

De siempre la función del lenguaje más extraña, más difícil de entender, de aprender, de aprehender y, naturalmente, de explicar, es, ha sido y será la función metalingüística.  Roman Jakobson amplió el triángulo lingüístico-funcional de Karl Bühler (expresiva, representativa y apelativa) añadiendo a esas funcionalidades otros tres propósitos (fática, poética y metalingüística) y dejó establecidos y aceptados por todos los cometidos del lenguaje. Es más, el lingüista ruso relacionó cada una de estas funciones con cada uno de los elementos existentes en una comunicación humana; de manera que las funciones, si bien pueden aparecer en varios de los seis integrantes de la comunicación, cada una de ellas lo hace de manera predominante en cada uno de ellos: Emisor (función expresiva), Mensaje (función poética), Receptor (función apelativa), Canal (función fática), Contexto (función representativa) y Código (función metalingüística). Todo esto es bine sabido por cualquier estudiante de bachillerato si es que ha atendido mínimamente las explicaciones de su profesor y éste ha sabido dárselas.

En literatura, la principal, lógicamente, es la función poética, la cual llama la atención sobre el propio mensaje; pero la literatura no se queda sólo en el envoltorio formal del mensaje sino que el mismo transporta un contenido al que accedemos con mayor o menor agrado según que el autor haya sabido hacer buen uso de esa función poética. Este contenido a veces consiste en interrogarse sobre el mismo instrumento que le sirve para llegar hasta nosotros, o sea, el código. Cuando tal cosa sucede estamos haciendo uso de la función metalingüística. Según sea el lenguaje que se esté utilizando, así esta función se designa de distinta manera: si es lenguaje cinematográfico, hablamos de metacine; si es lenguaje literario, metaliteratura. Y la metaliteratura se denomina de distinta manera según se aplique a la poesía (metapoesía), al teatro (metateatro), a la novela (metanovela), y así.

Todo este exordio viene a cuento de una obra de José Sanchis Sinisterra que vi la Sanchis y NTFronterizosemana pasada en la sala Margarita Xirgú del Teatro español de Madrid. Como casi siempre digo me da rabia que las obras duren en cartelera tan poco tiempo pues cuando uno quiere verlas, y no te digo si quieres luego decir algo sobre alguna de ellas, resulta que ya su tiempo ha pasado. Es, quizás, resultado de esta cultura de la inmediatez en que estamos instalados, y que es traslación del mercado de otros productos al área de la cultura. No nos dejan pensar, lo importante es consumir, es más si lo pensamos mucho es fácil que perdamos la ocasión y no podamos verlas ya porque el mundo gira muy, pero que muy, rápido. ¡Lástima!

Pero bueno, tranquilidad. De mano aunque suelo hablar de teatro enEl blog de Juan Carlos, mi blog principal,  en esta ocasión, al tratarse de una reflexión más pausada haré mi comentario aquí, en el blog, Reflexiones que tantas satisfacciones me está dando últimamente.

Me animé a ir a ver la última obra de José Sanchis Sinisterra por dos motivos. El primero fue el magnífico sabor de boca que me dejó  la puesta en escena de “Festen” [leer reseña aquí] que el año pasado hiciera Magüi Mira, quien fuera su mujer y madre de sus dos hijas (Clara, actriz; y Helena, diseñadora de vestuario). Me enteré de esta relación viendo esa obra dirigida por su ex-esposa en la que actuaba su hija Clara Sanchis. El segundo motivo es más prosaico: el título que tenía esta función teatral era en principio, cuando menos, llamativo; y, tras verla, desde luego, muy comercial. La obra se llama

El lugar donde rezan las putas o Que lo dicho sea

TEATRO-MADRID-Lugar-donde-rezan-putas-TEATRO-ESPANOL-390x560Dos personajes, Rómulo (Guillermo Navarro) y Patri (Paula Iwasaki) están en un viejo almacén o fábrica que les ha cedido el tío de Patri, Roque, decidiendo qué obra de teatro hacer para su nuevo espectáculo. Cuando comienza la función ya han eliminado un buen número de ellas quedando en ese momento la elección reducida a una historia situada en la Alejandría del siglo IV con la filósofa Hipatia y su discípulo Sinesio como protagonistas, o al trágico destino del comunismo con Lise y Artur London zarandeados por las turbulencias revolucionarias y reaccionarias del siglo XX, concretamente en la Checoslovaquia de 1952 que arremetió contra los judíos siguiendo los dicterios de Stalin sin importarles si éstos, como el matrimonio London, habían sido comunistas ortodoxos desde el principio. En ambas lo esencial es la contraposición entre el hostil contexto histórico y el amor que existe en la pareja. Esta es la idea, pero cuál elegir en este siglo XXI. ¿Los espectadores actuales soportarán una obra de denuncia política que enlazaría con la actualidad cuando los medios de comunicación continuamente airean y difunden asuntos semejantes? ¿Una historia situada dieciséis siglos atrás por mucho que denuncie la opresión contra la mujer será aceptada por el público de hoy y más cuando ya Amenábar trató el tema en una estupenda película no hará ni diez años?

Además de esta reflexión sobre el teatro actual en la obra aparece un elemento mágico, fantasmagórico, irreal, que pone un punto de fantasía utópica con toques de humor a la función. Ese galpón en el que estos dos jóvenes ensayan su nuevo proyecto teatral fue en tiempos remotos lugar de descanso, rezos y trabajos profesionales de las prostitutas que hacían la calle en las proximidades. Mientras que los entusiastas actores hablan y discuten sobre teatro escuchan sonidos y golpes, o sufren de desapariciones y cambios de lugar de objetos. Estos sucesos son la antesala al descubrimiento de una especie de sótano de donde salen ciertas voces. El contacto con estos seres ‘de abajo’ o los marginales que visitaban antaño el almacén los transporta a una especie de dimensión extraña en la que resuenan voces que les conminan a hacer. Ellos están como abducidos por estas voces que les dicen que hagan, que no se queden en la pura palabrería, ‘que lo dicho sea‘. Y sí ellos parece que toman nota y cuando el momento de viaje dimensional finaliza y deciden cerrar ese sótano del que salían voces de olvidados, canciones del pasado que parecían olvidadas resuenan y surgen en los labios de estos dos jóvenes que sí, van a hacer teatro actual del siglo XXI pero sin obviar el pasado. Y este pasado queda subrayado con la canción que aflora a los labios de Patri cuando fija con clavos la chapa que cierra el paso a ese sótano de donde salieron voces de olvidados. La canción no es otra que “Gallo negro, gallo rojo” que hiciera en 1962 Chicho Sánchez Ferlosio, un canto anarquista contra el autoritarismo.

 

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Circulación

Era el primer día del resto de su vida. No sabía si sería mucha, aunque por lógica menos de la hasta ese momento vivida. El mundo se le escurría por entre los dedos de la mano… Pero de nada valía ser pesimista; en definitiva todos vamos a morir algún día; nadie se ha quedado aquí y nadie, también esto es verdad, ha vuelto de allá para decir qué tal le va. No cabe tener miedo. En esto como en todo hay que aplicar el prinicipio generalizador de si unos han podido, yo también podré. Siempre se lo había dicho a sí mismo y a otros. Ahora mismo recordaba cuando su hijo quería sacarse el carnet de conducir y tenía miedo de suspender: “Juan, si otros han podido tú también podrás hacerlo -le decía-. Mira cuanto subnormal hay en el mundo, medítalo brevemente. Y ahora piensa en cuántos de ellos tienen carné, casi todos, ¿verdad?, ¡pues, entonces…!” Quizás, vino a concluir, esto sea la vida: un examen, una vueltecita por el circuito hasta que el Profesor, el Deus, Quién sea, diga eso de “¡Aparque usted aquí. Ya puede bajarse!”

El artista, el hombre, y su creación

Desde siempre la realidad del hombre-individuo que todo artista es se ha entrecruzado con, ha contaminado a, y hasta ha perturbado la creación  artística de él nacida. Esta reflexión me surge a partir de la lectura que el pasado día 31 de diciembre hice del excelente artículo que el suplemento Ideas del diario “EL PAÍS” reproducía del publicado días antes en inglés por Claire Dederer en The Paris Review Daily. El artículo en cuestión apareció en la revista francesa con el título “Love and Trouble” y en el diario español el traductor M. L. Rodríguez Tapia le puso otro mucho más llamativo: “¿Qué hacer con el arte de hombres monstruosos?”.

Se centra la articulista en si es ético, moral, legítimo… alabar la creación artística de aquellos hombres que en su vida privada transgreden, fuerzan o violan principios de comportamiento que nunca deben quebrantarse. Cita una serie de nombres que cabría incluir en un posible listado de infractores: V. S. Naipaul, Roman Polanski, Richard Wagner, Sid Vicious, Woody Allen, Norman Mailer, Caravaggio… Luego se pregunta si sólo los hombres formarían parte de esta lista ignominiosa; y concluye que no, que quizás y en sentido lato también cabría incluir a algunas mujeres (Silvia Plath, Joan Crawford, Anne Sexton…) pero que ni de lejos alcanzarían en número al de sus compañeros; además, dice, la transgresión femenina es en muchos casos una agresión que no sale de la propia persona que la ejecuta mientras que la masculina habitualmente afecta a otros.

Habida cuenta del monumental escándalo desatado tras la denuncia de no pocas estrellas de Hollywood de haber sufrido abusos por parte de Harvey Weinstein y otros influyentes miembros de la industria, la autora del artículo centra su reflexión en dos reconocidos creadores cinematográficos que aúnan, en su opinión, la condición de ángeles y diablos: Roman Polanski y Woody Allen. A los dos atribuye la condición de monstruos si bien es a Woody Allen a quien, por su condición de ultramonstruo (así lo califica), dedica el grueso de su artículo.

Hero_Portrait-love-and-troubleNo voy a entrar aquí a resumir el artículo de Dederer pues está disponible en la red (pinchar aquí) y recomiendo vivamente su lectura íntegra. Sólo diré que el debate que plantea es magnífico e interesante por demás pues lanza al aire preguntas nunca resueltas: ¿La biografía particular anula el valor universal de la Obra de arte?, ¿Toda Obra sublime enraíza con algo miserable en origen?, ¿Sólo debemos castigar materialmente al hombre miserable no consumiendo mientras viva la obra producida por muy valiosa artísticamente que ésta sea?, ¿Debe el público consumidor marcar el paso de la oca ante los Creadores y su Obra?, ¿No es esto algo demasiado peligroso al ser simplificador y excesivamente uniformador?, ¿No es el artista, por definición, un ser atípico, diferente, provocador e incluso subversivo?, ¿Existen parcelas de creación en las que no se admite tal subversión?…

Son preguntas todas ellas por demás interesantes y muy pertinentes hoy en el mundo en que vivimos. un mundo que erige y derriba ídolos con una facilidad pasmosa. Al respecto recuerdo ahora mismo la feroz crítica que sufrió Günter Grass, intelectual alemán militante del partido socialdemócrata muy crítico con los sistemas autoritarios en especial con el comunista existente en la Alemania del Este. Günter Grass fue distinguido en 1999 con el Premio Nobel de Literatura y el Príncipe de Asturias; a lo largo de su vida fue doctor honoris causa por infinidad de universidades, etc. Todo era dado por bienvenido hasta que en 2007 el propio escritor hablase en “Pelando la cebolla“, su autobiografía, de que a los 17 años formó durante unos meses parte de las Waffen-SS, unidad militar alemana de élite del régimen nazi. Con esta confesión llegó el escándalo y quienes hasta ese momento calificaban de excelentes las obras del autor de “El rodaballo” cambiaron radicalmente de criterio y echaron del Olimpo de los creadores al autor y sus obras. ¿Es justo esto?, ¿Es lo que corresponde hacer?, ¿Si no lo hago me hago cómplice de la maldad que en el propio artista se denuncia?…

Para finalizar diré que Claire Dederer ejemplifica el grueso de su crítica contra Woody Allen con “Manhattan“, el film, junto a “Annie Hall“, mejor considerado del cineasta. Se pregunta la articulista si por conocer la biografía de Allen (acostarse con su hija adoptiva y luego casarse con ella, o los abusos que la niña Dylan dijo haber sufrido por parte de Allen) debo de renunciar a degustar esa obra maestra que es ‘Annie Hall‘. Y en cuanto a ‘Manhattan’, el hecho de que el film plantee dilemas morales límite y que en cierto modo vengan a coincidir con lo que en la vida real ha hecho o dicho el creador del film ¿inhabilita absolutamente el producto por muy maravilloso que éste sea?

El artículo, ya digo, es magnífico y nadie que guste del Arte debería perdérselo. Su final es brillante por perturbador: nos coloca frente a nuestro propio espejo cuando entre las muchas actitudes que hemos ido viendo se pueden adoptar ante la obra artística creada por un monstruo la de condenarle a él y su obra sin paliativos -se pregunta la escritora- ¿no podría ser una manera de curarnos en salud?: “No me miren a mí, no hay nada que ver. Yo no soy ningún monstruo. En cambio, fíjense en ese tipo de ahí fuera

Ernesto Che Guevara: “Cartas de despedida”

Cartas de despedida (Che Guevara)En estos tiempos en que algunos tanto hablan de Revolución -revolución pendiente parece como la de aquellos otros a los que, paradójicamente, tanto vienen a parecerse- acaban de cumplirse 50 años de la muerte en la selva boliviana de uno de los últimos auténticos revolucionarios que dio el siglo XX: Ernesto Che Guevara.

La editorial Ocean Sur, -“editorial latinoamericana que ofrece a sus lectores las voces del pensamiento revolucionario de América Latina de todos los tiempos“, según dice su página web-, es la que, con motivo del cincuentenario del asesinato en octubre de 1967  por el ejército boliviano y agentes de la CIA del Comandante revolucionario tras ser capturado herido en una pierna  en la Quebrada del Churo, ha publicado un pequeño volumen con cuatro cartas manuscritas que este argentino insigne dirigió en 1965 a su compañero de fatigas Fidel Castro, a sus hijos , a sus padres y a su mujer  Aleida March. Al compañero de revolución le muestra subordinado respeto al tiempo que le comunica la decisión de abandonar sus responsabilidades políticas en la República socialista de Cuba; a sus hijos les pide que estudien y sean honestos; a sus padres les ruega disculpas por los disgustos que les haya podido dar; y a su mujer, Aleida March, le confiesa su profundo amor y le envía unos versos del poeta comunista turco Nazim Hikmet que hablan de la entrega a los demás:

Los Todos me exigen la entrega total, / ¡que mi sola sombra oscurezca el camino! / Mas, Che Guevarasin burlar las normas del amor sublimado / Te guardo escondida en mi alforja de viaje

En estas cuatro breves misivas quedan al descubierto los sentimientos auténticos del hombre que se escondía tras un uniforme militar, una boina estrellada y una melena al viento convertidos al poco, él y ello juntamente, en icono de la lucha contra la injusticia, de la lucha por la libertad propia y ajena sin tener en cuenta las fronteras o las artificiales divisiones nacionales que los contrarrevolucionarios -en palabras del propio Ché- trazan para defender sus personales intereses.


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La fábrica del precipicio

No soy partidario de exponer y exponerme ante los demás dando opiniones políticas. En este sentido sigo el parecer del futbolista Sergi Busquets cuando ante el follón que monta Piqué con sus manifestaciones sobre España, Cataluña, Cataluña en España, Cataluña fuera de España, y así, dice que él deja sus opiniones políticas para sí mismo. Yo, como Busquets, pienso que a nadie más que a mí importa lo que siento y pienso sobre mi país, su política y sus políticos. Pero dado el momento que vivimos creo que no puede uno ponerse de perfil.

CataluñaLos últimos años han venido a convulsionar la estabilidad socio-política española basada en la Constitución de 1978; los que ya tenemos una edad pensábamos que el edificio estaba construido sobre sólidos cimientos. Pero otros había que desde hace ya mucho, mucho, tiempo estaban edificando su particular proyecto político (“Ara no toca“, decía quien fuera Honorable cuando se le preguntaba por la independencia, meta última de su catalanismo nacionalista). Nos han engañado a todos, especialmente a los ávidos políticos de los sucesivos gobiernos monclovitas que con tal de sentar sus reales allí dieron competencias varias a los nacionalismos periféricos pensando que tales concesiones eran bagatelas. En definitiva, -decían para sí demostrando su inmensa ignorancia-, ¿qué piden estos chicos: dirigir la educación, cambiar de color el uniforme de su policía, controlar algo más de dinero…? Todo era poco si a cambio uno de los dos mayoritarios partidos nacionales presidía el gobierno de la Nación.  Despreciaron los dirigentes de estas dos formaciones (PSOE y PP) que la educación es la base sobre la que se construye el futuro de una sociedad y que los garantes del orden si se ideologizan dejan al pairo la libertad de al menos una parte del pueblo al que dicen proteger.

Han pasado los años y el cesto de las competencias transferidas está prácticamente lleno. ¿Qué hacer?, se preguntan los nacionalistas. La respuesta es evidente: “Ara sí que toca!. Y más todavía si el estado central, a través de sus jueces, empieza a asfixiar a algunos políticos y a formaciones en las que militan con la exigencia de responsabilidades penales por la corrupción que casi cuarenta años de pujolismo han tejido en Catalunya.  El antaño honorable en su comparecencia ante el Parlament donde entró cual padrino de la Cossa Nostra siendo adulado por todos los miembros de Convergencia y también por los extremistas de la CUP dijo una frase que conviene no olvidar: «Si vas segando una parte de una rama, al final cae toda la rama y los nidos que hay en ella, y después caen todas las demás ramas». Corría el año 2014 y el mensaje era claro: se hacía necesario correr en otro sentido para evitar lo que el Padre había advertido. Y aquí estamos. Sí, ya sé, también ha existido -y existe- mucha corrupción en el resto de España (PP, PSOE y otros) y los jueces también van tras ellos, pero este desgraciado idéntico comportamiento no justifica las acciones que hoy se viven en nuestro país.

Se intenta esconder lo evidente -escapar sin castigo alguno del brazo de la Ley- con toda una estrategia de agitprop que antes realizaban en forma de barricadas en la calle los de la CUP, pero que al entrar en el Parlament y apoyar a los nacionalistas de Junts pel Sí desde 2015, han introducido en las propias instituciones catalanas. Es la hora, han visto, de sacar rédito a los muchos años de ideologización en las aulas. Me sorprendo al escuchar las respuestas que algunos estudiantes jóvenes dan a la pregunta de por qué desean la independencia: ‘Así evitaremos otro Franco’, dicen con ilusionada inocencia, ignorantes de que seguramente sus padres y/o abuelos salieron alegres a recibir al dictador en cuantas visitas hizo a la Comunidad y que en el Referéndum para validar la Constitución actual los catalanes destacaron por una participación de más del 67% y una aprobación del texto de más del 90%, una de las más elevadas de toda España.

Respecto a la educación que ha sido mi campo profesional, la pregunta que se me ocurre es la de ¿quién o quiénes autorizaron esos libros de texto que falsifican la historia común que estudian esos chicos que, quizá por ello, así piensan y de tal manera muestran su ignorancia? Y ¿quién o quiénes han dado el puesto de enseñantes a los que curso tras curso han dictado lecciones de auténtica Formación del Espíritu Nacional, como envoltorio nacionalista de las diversas materias cursadas desde su más tierna infancia, a quienes hoy llenan calles y plazas?

Conde LucanorConcluyo esta reflexión convencido de que el Estado español ha hecho durante esta etapa de la Democracia renuncia de sus obligaciones y, con tal de no chocar con el reaccionarismo nacionalista, ha obviado su responsabilidad desde el principio, -hacer efectivo el cumplimiento de las leyes-, a fin de que los gobiernos respectivos, apoyados cínicamente por los que siempre han dicho estar contra el Estado central, no cayesen. Patética y deleznable actitud, pues, la que durante 40 años de democracia han mostrado los que se dicen constitucionalistas al ignorar la behaviorista verdad que reza: “Quién no demuestra su legítima autoridad, acaba perdiéndola”. O dicho en palabras del clásico autor Don Juan Manuel tomadas de su cuento de “El Conde Lucanor” titulado ‘Lo que sucedió a un mancebo que casó con una muchacha muy rebelde’:

Si desde un principio no muestras quién eres,
nunca podrás después, cuando quisieres.

“Tus hijos”

En el blog “Cultura e Información Inma” encontré este post que contiene este bello poema del poeta libanés Kalil Gibrán. Con el permiso de Inma lo reblogueo en mi blog. Gracias, amiga.

Cultura e Información Inma

 ¿Que sentimos por nuestros hijos?  Son libres o le creamos una dependencia emocional e intelectual que les vincula de por vida a nuestra unidad sin poder elegir su camino de vida.

.FRASES_PARA_MAMA

Es importante reconocer a un hijo, no como parte de posesiva de tu familia sino como un ser único e irrepetible al que tienes la posibilidad de dar alas y crecer en abundancia y felicidad .

Demos a nuestros niños la posibilidad de poder elegir su camino, poder equivocarse, poder amar a quien quiera, poder ser lo que quieran ser sin limite .

Se su guia en el camino deja que sus alas se desplieguen y vuele.

Os dejó un poema de Khalil Gibran, un poeta libanés del siglo XX que aún hoy tiene mucha actualidad :

TUS HIJOS

Tus hijos no son tus hijos,
son hijos e hijas de la vida
deseosa de sí misma.
No…

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Libros de Política

aprendiz de hombre de Torrente BallesterÚltimamente he topado en dos ocasiones con referencias al escritor Gonzalo Torrente Ballester, ya fallecido. La primera fue en Facebook donde alguien en uno de esos grupos sobre libros y/o lecturas que frecuento hablaba del inesperado encuentro que en una mesa de viejo había tenido con un libro de la antigua enseñanza media firmado por el autor gallego. Se trataba de “Aprendiz de hombre”, aunque yo en un principio lo confundiera con otro de mismo signo, destinado también a niños estudiantes de bachillerato elemental, pero de distinto título y autor. Lo confundí con “Vela y ancla” que en 1961, mismo año que el anterior, firmara Eugenio de Bustos Tovar. Mi segundo encuentro con don Gonzalo ha sido hoy, al leer, en la cafetería a la que por las mañanas acudo a tomar un refrigerio, un artículo del diario ABC de 27 de julio firmado por Ignacio Sánchez Cámara titulado como el libro de marras. Lo he leído con gusto y ha despertado en mí no pocos recuerdos y reflexiones.

En el capítulo de recuerdos debo consignar el de haber sido niño transportador de semejantes mamotretos a la par que alumno silente de las pesadas lecciones de F.E.N. (Formación del Espíritu Nacional) que un profesor nada preparado para ello nos endilgaba en la oscura escuela de mis once o doce años. Era FEN, junto a la Educación Física, la Religión y el Dibujo, una de las materias tenidas por “marías” en mi casa pues mi padre siempre creyó que lo importante para la vida era tener conocimientos de historia, ciencias o matemáticas y que la ideología política y religiosa poco o nada iban a aportarme en el futuro. Lástima que el Dibujo lo colocase en la misma cesta. El caso es que no erraba en demasía don Eduardo (mi padre) pues los profesores de estas cuatro ‘marías’ eran docentes sin preparación especial y por lo tanto de escasa exigencia: para el Dibujo bastaba con poner un botijo sobre la mesa del profesor y que los alumnos lo dibujasen; y para la Gimnasia (así era como llamábamos por entonces a la Educación Física) con organizar unas carreras y unos partidillos la cosa iba sobrada.

¿La Religión y la FEN? ¡Ay, amigo, aquí el Estado se había exprimido algo más el magín! Para la Religión cualquier cura enviado por el obispado era suficiente pues lo que había que dar, fundamentalmente, era doctrina; y para la FEN tiraban del cuerpo de la Falange donde, dentro de la incultura que caracterizaba al Régimen, recalaba alguna que otra mente preclara. Es el caso de los autores de estos dos libros de texto de los que no recuerdo más que sus portadas, su voluminoso continente pero nada, absolutamente nada, de lo que en ellos se decía. El artículo de Ignacio Sánchez Cámara ha despertado mi curiosidad por volver a hojearlos, en especial el de Torrente Ballester, dado que el articulista sobre él dice textualmente, entre otras muchas cosas, lo siguiente:

Se trataba, permítaseme el empleo del pasado, aunque el libro sobrevive a la devastación del tiempo, de una antología de textos, agrupados bajo los siguientes epígrafes: Convivencia, Modos de relación humana, Autoridad y libertad, El trabajo y La persona. […] Se sucedía un rosario de textos, nacidos del amor al hombre y la devoción a España, seleccionados e introducidos por Gonzalo Torrente Ballester. Entre otros, Aldecoa, el anónimo autor del Myo Cid, Calderón, Cela, Cervantes, Eva Curie, Chejov, Chesterton, Dostoyevski, Esquilo, Fustel de Coulanges, Gobineau (no lo omitiré, con un texto sobre Miguel Ángel), san Isidoro de Sevilla, Kipling, Laín Entralgo, Manuel Machado, Azorín, Gabriel Miró, Ortega y Gasset, o Papini, Pérez Galdós, Platón, […] Quevedo, Rubén Darío, Sánchez-Albornoz, Shakespeare, Sófocles, Spengler y Alphonse de Vigny.

Cierto es que no recuerdo para nada que el profesor correspondiente nos leyese  o comentase alguno de esos textos (¡lástima!), pues en gran medida aquellos docentes poseían un nulo nivel e interés cultural. De ahí que, como tantas veces sucede y ha sucedido en España, se pusieran en manos de patanes unos libros que no alcanzaban a comprender dado que les superaban en mucho. Ellos con eso de Familia, Municipio y Sindicato daban por cubierto el expediente.

Vela y ancla de Eugenio de BustosSobre los autores de estos dos volúmenes diré que conocí personalmente a ambos en mi calidad de alumno de la Universidad salmantina durante los ya muy lejanos años setenta del siglo pasado. Los dos tuvieron fuerte relación con la Falange, más Torrente Ballester que Eugenio de Bustos. Es fácil que al segundo le llegase el encargo vía Antonio Tovar, reputado falangista, quien desde 1942 había sido catedrático de latín en la Universidad de Salamanca y luego Rector de la misma desde 1951 a 1956, permaneciendo unido a la ciudad castellana hasta 1963 si bien años antes abandonó España por disconformidad con el Régimen de Franco. Eugenio de Bustos también estuvo unido a la institución universitaria salmantina a la que arribó procedente de la Universidad de Barcelona el año 1969. Fue, precisamente durante la década de los setenta, curso 72-73 cuando en la Facultad de Filosofía y Letras tuve la fortuna de, en la materia “Historia de la Lengua española“, ser alumno de Bustos Tovar, catedrático de la misma. Más tarde, ya en el año escolar 75-76, tuve oportunidad de hacer el curso de posgrado que en teoría capacitaba de pedagogía suficiente para impartir docencia en institutos de Enseñanza Media, con don Gonzalo Torrente Ballester que recién acababa de llegar a Salamanca desde su Galicia natal como Catedrático de Lengua y Literatura españolas del Instituto de Bachillerato “Diego de Torres Villarroel” de esa ciudad. De ambos profesores: de su inmensa sabiduría, su bonhomía, afecto y simpatía guardo un gran recuerdo que el artículo de marras me ha hecho revivir.

Desde la altura de mis años, desaparecidos ya estos dos sabios (Eugenio de Bustos en 1996 y Torrente Ballester en 1999) que como cualquier persona junto a enormes aciertos incurrieron en algunas equivocaciones (quizás estas colaboraciones puedan calificarse de tales), no puedo por menos que lamentar el que hoy día cuando se intenta formar ciudadanos en los niveles de la educación obligatoria, los diseños curriculares de las asignaturas a tal objetivo destinadas (Ética, Educación para la Ciudadanía, Valores éticos, o como quiera que se las denomine) utilicen textos y opiniones en las que prima la ramplonería, la vulgaridad, cuando no un decidido afán de manipulación débilmente escondido en no se sabe bien -y sí se sabe bien- qué extemporáneas, provincianas e insolidarias ideologías. Frente a las palabras rotundas, fuertes, universales, totales, de un Cervantes, un Chejov, un Aldecoa, un Esquilo, un Pérez Galdós, o un Quevedo, de las que echaba mano don Gonzalo, se prefiere hoy tirar de falaces lemas propagandísticos y/o falsificaciones históricas remedo de aquellas empleadas durante esos oscuros años y que hoy con tanta razón criticamos.

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